IMAGEN DINERO TENDIDO

Muy probablemente en alguna ocasión nos hemos planteado pedir un aumento de salario…

Los motivos varían en función de cada cual: porque creo que hago más funciones de las acordadas, porque sencillamente nunca lo he pedido y los demás sí lo hacen, porque el compañero cobra más que yo, porque lo necesito, porque mi nivel de eficacia es muy alto, porque…

Sea cual sea el motivo conviene ser realistas a la hora de solicitar el aumento y llegado el caso tener muy claros dos puntos.

  • Cuáles son los motivos por el que lo pido.
  • Cuánto es el aumento que voy a solicitar.

Es decir, hemos de tener definidos claramente los motivos y cuantificado el importe, trasladando así el convencimiento que origina tal solicitud y su  justificación. Se trata de  defender la idea de que no es una mera petición arbitraria, sin motivos aparentes.

Centrarnos en el valor que otorgamos a nuestro trabajo y ser capaces de demostrarlo sin utilizar vagos argumentos ni comparaciones (a no ser que veamos agravios comparativos), ayudará a nuestra defensa.

En relación al importe conviene que este sea coherente y acorde a los niveles ya existentes, o lo que es lo mismo: todos desearíamos un aumento bruto (nunca hablaremos de neto, líquido) de más de un 20%, pero puede quedar totalmente desinflado (por norma general) nuestro cabal argumento si al final no somos equitativos en la petición.

Y con todo, ni que decir tiene, hemos de ser plenamente conscientes y estar preparados  para escuchar una negativa.  Negativa que puede venir  por no ser compartidos nuestros motivos ante lo cual, lo más adecuado, sería que nos aportaran las razones del desacuerdo para tener la oportunidad de juzgarlos y tratarlos en su justa medida.

Puede deberse a una imposibilidad económica de la empresa, realidad que convendría conocer para al menos ser conscientes del entorno en el que nos movemos.

Ser motivada por un criterio de equidad: todo el personal de esa categoría cobra lo mismo y no se contempla por filosofía de empresa diferencias entre iguales.

O sencillamente, no porque… no… “porque no estoy capacitado para tomar esa decisión”, “porque no es el momento”, etc…

Esté mejor o peor justificado el motivo que nos den, es de agradecer conocerlo para, entre otras cosas, saber a qué situación nos enfrentaremos en un posible  futuro. Intentando en cualquier caso velar por nuestra sana continuidad en el puesto, o lo que es lo mismo, evitando sentimientos de frustración ante tal negativa que puedan llegar a traducirse en dosis importantes de desmotivación de la cual, seremos nosotros los más perjudicados…

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