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Me lo planteo yo que hace más de un mes que no hago ninguna entrada en el blog por falta de tiempo… Craso error según todos los gurús de estos temas, blogueros y entendidos de las redes, quienes aseguran que un blog solo puede estar vivo si hay entradas continuas, pero qué le voy a hacer … si no tengo tiempo…

Lo digo como lo siento, porque siento que no tengo tiempo. Me falta tiempo en el trabajo, me falta tiempo en mi casa, con mi familia, para mis hobbies y hasta para mis pequeños grandes proyectos… Pensar que hace años me ofrecieron dar una charla acerca de la gestión del tiempo… qué ironía…

Y lo cierto es que recordando el guión de aquella conferencia todo se basaba en una adecuada gestión del tiempo, recurso limitado para todos nosotros.

Pero entrando en lo que nos ocupa (que no vienen al caso mis problemas personales con Cronos el titán) bien es verdad que sea mucho o poco el tiempo que cada uno disponga en su trabajo, lo realmente importante es saber gestionarlo.

Para ello sea cual sea tu labor, lo primero que hay que hacer es revisar la agenda del día, actualizarla y revisar si todo lo que en ella aparece ha de ser realizado ese día o no. No se trata de procrastinar por defecto, sino de evaluar si realmente la agenda está bien dimensionada y si el orden es el adecuado.

Es más, de no haber nada de mayor urgencia, mejor si las primeras horas de la jornada las utilizas en tratar aquellos temas que te resultan menos agradables, esos que aunque no te guste realizar, no te queda más remedio que hacerlo. Tras ello, date un merecido descanso, tómate un café, charla con un compañero o si no hay más opciones evádete delante de la pantalla de tu ordenador.

Y terminado el descanso vuelve a la carga, tal vez sea el momento, si parte de tu trabajo es la gestión de equipos, de “darte una vuelta”, charla con tu gente de cómo va el día, de si ha habido algún contratiempo, algo saldrá sobre lo que hablar, una cosa llevará a otra y sin saber cómo has llegado hasta ahí puede ser que acabéis tratando alguna de las piezas clave en la gestión de tu empresa. Eso son los ” recursos humanos” en estado puro, materializados sin grandes artificios ni grandes estrategias de comunicación, llana y sencillamente desde la charla más o menos relajada sin fin aparente, de la cual es tu labor sacar el mayor fruto, aplicando un gran criterio analítico e intentando a posteriori sacar las mayores y mejores conclusiones que seas capaz de dicho acercamiento.

Es probable que a lo largo de la jornada aparezcan funciones sobre la marcha que se empeñan en desviarte del objetivo y trastocar todos tus planes para ese día. Analiza rápida pero objetivamente si esa pequeña tarea, que por aparecer sin previo aviso parece ser que haya de ser resuelta con la misma rapidez con la que se presentó, lo merece o no. Porque no hay mayor enemigo de la agenda del día que todas esas pequeñas tareas imprevistas disfrazadas con traje de urgencia con el que imponerse y hacerse hueco para desbaratar todo nuestro día.

Y como en todo en esta vida, disfruta, céntrate en lo que haces, no desvaríes o vayas de una labor a otra queriendo llegar a todo sin alcanzar nada. Invierte el tiempo necesario en cada tarea, tú serás el responsable de dimensionar cada una de tus labores y su prioridad y no olvides que para gozar del mayor de nuestros recursos hemos de ser conscientes de éste.

El tiempo pasa y puede ser a tu favor o en tu contra, de ti depende…

Tú opinión, tus comentarios, tus discrepancias, incluso tus dudas, todo aquello que desees aportar será bienvenido y utilizado como nueva fuente de inspiración y de enriquecimiento. De antemano, gracias por ello.

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