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Existen empresas privadas que nunca dan lugar a un despido y en otras que por el contrario, lo raro es que alguien llegue a tener un contrato indefinido .

Lejos de entrar en juicios de valor al respecto, lo cierto es que hay ocasiones en las que inevitablemente como responsables del equipo hay que plantearse si el nuevo colaborador resulta apto en nuestra organización.

Y si no lo es, ¿qué podemos hacer antes de dar lugar a su despido?, es decir, ¿cómo podemos asegurarnos de que no estamos tomando una decisión premeditada y tal vez equivocada?.

Lo primero de todo que hemos de hacer es observar y recopilar toda la información necesaria respecto al desempeño de su trabajo para poder concretar si los motivos de su falta de adaptación  dependen de nosotros.

Seguidamente analizar si las carencias, fallos o comportamientos a nuestro entender inadecuados están relacionados con la aptitud o con la actitud del trabajador.

Dentro del bloque de las aptitudes (inaptitudes en este caso) hemos de distinguir las que están justificadas por falta de formación previa y aquellas que responden a una clara incapacidad de la persona, al menos, temporal.

En el caso de haber una falta de formación, huelga decir cuál ha de ser nuestro objetivo principal para las siguientes semanas.

Si por otro lado existiera una aparente incapacidad, resulta necesario evaluar la posibilidad de ser corregidas con el tiempo y la experiencia, cuantificar ese tiempo y establecer un objetivo claro.

De todos modos es imprescindible antes de embarcarnos en esta misión con el consiguiente esfuerzo y dedicación que ello supone, tener totalmente claro que el problema no radica en una falta de interés en el puesto o en cualquier otro tipo de falta de actitud hacia éste.

Disipada esa duda, lo primero es hacer partícipe al trabajador del problema. Para ello daremos lugar a una conversación que le haga consciente de su situación actual. Conversación que habrá sido previamente preparada puesto que ha de llevar la necesaria carga de gravedad y concisión y a la vez ser motivante y suponer un punto de inflexión para hacer un cambio de rumbo.

Es decir, no hemos de pecar de un exceso de dureza que se traduzca en sentimientos de ansiedad y bloqueo en la persona pero sí tener la suficiente firmeza y aportar claridad en el mensaje para evidenciar  que es necesario reconducir la situación si queremos dar lugar a una relación de futuro.

Pero entre tú y yo, lo fácil es decir cómo hay que hacer las cosas, lo difícil, materializarlo.

Así que he aquí una pequeña guía de cómo abordar estas situaciones con el trabajador.

1 –  Preparar previamente todos los puntos a tratar. Es importante que no te dejes nada y pongas ejemplos del pasado que demuestren cada uno de tus puntos.

2 – Da lugar a un momento para la conversación en el que te asegures de que no vaya a haber interrupciones y ¡por supuesto!, de que estáis solos.

3 – Tu lenguaje verbal y corporal ha de ser claro respecto a la importancia de los hechos, no peques de sutilezas o comentarios poco concretos puesto que podrían malinterpretarse por parte de tu interlocutor.

4 – Pregúntale a qué cree él que se debe esa situación, qué cree necesitar o de qué cree que adolece. Analiza sus respuestas pero no dejes de pasarlas por tu ojo crítico.

Permítele así que forme parte de la conversación y que “se moje”.

5- Tras todo ello, marca una “hoja de ruta”, en ese mismo momento o cuando tengas claro qué “hoja” ha de ser esa. Estableced juntos los objetivos y nuevamente pregúntale cuánto tiempo cree necesitar para la consecución de dichos objetivos. Marca finalmente de mutuo acuerdo el tiempo disponible para ello.

6- ¡ Motívale!. No olvides que el objetivo final es ese. Trasladarle tu intención de “apostar por él” y trabajar juntos. Que escuche también con  qué puntos fuerte y virtudes cuenta para todo ello que no dejan de ser, probablemente, el principal motivo por el que fue contratado en su día.

7 – Deja zanjada ahí la conversación por el momento y despídete con un sencillo “manos a la obra”.

Y no olvides que ahora te toca trabajar a ti también.

¿ Y si finalmente no encaja?.  Hablaremos de ello en el siguiente artículo.

¡ Hasta entonces!.

¿Te sientes identificado, quieres compartir algo al respecto, preguntar algo?. Estaré encantada de conocer tu opinión a través de este blog.

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Por todo ello, gracias.

 

 

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